LAS DOS RAZONES DE MANCERA

El 19 de Septiembre del 2017 volvió a ser parteaguas, para algunos  el retorno a la memoria, para otros la confrontación con realidades ocultas a sus ojos hasta ese momento.

Las reacciones fueron diversas, miles respondieron a su naturaleza humana, generosa, solidaria y comprometida, otros afortunadamente los menos, solamente mostraron su verdadera naturaleza.


Los jóvenes, esos que mucho y muchos criticamos por su falta de compromiso y su paso por la vida ajenos a lo que acontece a su alrededor…se sumaron a los viejos y nos rebasaron, los ciudadanos  tomaron las riendas y dieron muestra de fortaleza, organización y voluntad desinteresada. el individualismo sucumbió por unos días y la lucha colectiva tomó las calles.

Fue como un curso exprés de formación política, los jóvenes  (sin pasar por los debates de café, por las coordinaciones en las que todo se acuerda y poco se cumple, por los foros en donde los “grandes dirigentes” se pasean para luego olvidarse de ir a donde hace falta su convicción y formación política e ideológica, (las comunidades y colonias) vieron de manera directa y en unos cuantos días, minutos tal vez segundos, lo que a nosotros nos tardó años en quedar claro, que sólo como pueblo unido podemos resolver nuestros problemas y que a nuestros gobernantes sólo les importamos como votos legitimadores de sus cargos, vieron los pies llagados por la pobreza o el trabajo voluntario, las manos que piden ser rescatadas del abandono y la miseria, o de los escombros,  miraron unos ojos pidiendo, suplicando ayuda, tocaron una mano que cifraba toda su esperanza en ellos.

Vieron brazos y manos solidarias junto a sus manos,  vieron el protagonismo y estupidez de sus gobernantes, se rompió la burbuja de cristal y ahora nos miramos de frente y como compañeros de tragedia, de lucha y de vida, sabiendo que sólo podemos contar con nosotros los ciudadanos, pero que con ello basta.

Damnificados Politicos

Por otro lado vimos a los que alguien optó por llamar “los damnificados políticos” , delegados que reaccionaron a las 24 o 48 horas y fueron corridos de los lugares siniestrados por turbas enfurecidas, otros que nadaron de a muertito o trataron de capitalizar el problema políticamente, gobernadores secuestrando el apoyo que los ciudadanos enviaban a los pueblos y comunidades para ponerles su nombre y partido u omisos e invisibles  senadores en pleno festejo la misma noche del sismo, un presidente que se vio inepto y sonó hueco en sus declaraciones y que pretendió posicionar a su “delfín” a través de crear expectativas y dramas ficticios en complicidad con su eterna aliada y productora de reality shows favorita.

Un secretario de gobernación sin la pericia política que había mostrado al inicio de su gestión… y un secretario de educación bien aliñado y en su papel de candidato preguntón…con mucha producción y poco guion.

Pero de los mencionados “damnificados políticos” hay uno que llama la atención, por su mostrada sumisión al peñanietismo,  lo cual demostró desde el primer día de su gobierno, manchándose las manos de sangre el 1º de Diciembre del 2012,  por su gran interés en volver a la flamante CDMX en un paraíso inmobiliario, pero descuidando la infraestructura de la misma, nulo mantenimiento a drenaje y red de agua, construyendo torres de 14 pisos donde las factibilidades de servicios y usos de suelo nunca lo habían permitido, como Iztacalco, convirtiendo la SEDUVI en un negocio de personal y caja chica de sus aspiraciones políticas y el INVEA en el filtro de la corrupción, de cochupo, de la tranza  e instrumento de represión a quien se opone a sus designios e intereses, intentando vender el patrimonio histórico y cultural de la Ciudad Chapultepec, en centro comercial la Ciudad Deportiva en propiedad privada  la vía pública en sillas, mesas y sombrillas.

Miguel Ángel Mancera Espinosa.

Nuestro grisáceo jefe de gobierno manifestó una urgencia desmedida por finiquitar el tema, de ocultar el sismo y sus consecuencias, tenía una premura inusitada por retirar los escombros de los edificios colapsados, aunque los expertos aseguraran que aún había personas con vida o con probabilidades debajo de las ruinas, de hecho lo hizo  al ordenar o permitir que funcionarios de su gobierno y/o del gobierno federal interrumpieran las labores de rescate en reiteradas ocasiones, por lo que las familias de al menos 2 muertos reclaman justicia, los familiares de Erick Gaona y de Candy Tovilla aseguran que les  dejaron morir,  y si no hay un acto de negligencia  existe al menos uno de incompetencia.

Pero podemos entender (aunque no justificar) las razones de Mancera para actuar así la primera es que los tiempos electorales son inexorables y su posibilidad de renunciar para contender por una candidatura se veía entorpecida por “unas cuantas vidas”, aunque en su discurso de informe de gobierno apenas un par de días antes insistió en reiteradas ocasiones en que no existía cálculo político en su actuar… ante la crisis demostró un enorme cálculo político y una nula visión política, la segunda razón nos parece maquiavélica y monstruosa, la urgencia de retirar los escombros obedecía a salvaguardar su imagen y la de sus aliados y empleados… no quería que se abriera la cloaca de la corrupción, del nepotismo, pretendía sepultar con premura y entre los escombros de la tragedia de los ciudadanos el cochinero que generó su ambición desmedida, la inmobiliaria Mancera y Asociados.

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