La lección de populismo que Trump le dio a Obama. Peña tenía razón

Por: José Raúl Torres Domínguez

¿Alguien recuerda cuando Enrique Peña Nieto dijo que había que luchar contra el populismo en la Cumbre de Líderes de América del Norte en Julio pasado? ¿Recuerdan que Barack Obama le contestó que de hecho él mismo era populista? ¡Cómo nos reímos de Peña los mexicanos! … ¿También recuerdan eso? Y es que parecía que Obama corregía al presidente de México, y por el hecho de ser quien es, claramente estaba equivocado y el mandatario estadounidense estaba en lo correcto. La realidad es que no. La elección en Estados Unidos le dio la razón al mandatario mexicano. Sin embargo, en ese momento lo correcto era decir que todo fue producto de una diferencia de definiciones. Al parecer “populista” no es lo mismo que “populist”, y por lo tanto, no podíamos usar una palabra  para traducir a la otra.

1

Bueno, es claro que las decisiones o líderes populistas en Estados Unidos no tienen la misma concepción que en México. La clara muestra es que Obama, populista confeso, es muy distinto al populista al que Peña hacía referencia: Andrés Manuel López Obrador. Y es que Obama, claramente pretendía, más bien, lanzar un golpe, no a Peña, sino a Trump.

El populista norteamericano parecía ser aquel que buscaba la solución a los problemas de la mayoría, cosa que lo distingue del xenófobo o el cínico, que son las etiquetas que implicó Obama para Trump. El populista mexicano es el que apela a las necesidades más viscerales, reaccionarias, primitivas y colaterales de los que lo escuchan, incluso si ello implica odiar a algún sector. En otras palabras: el populismo mexicano es darle pescado a la gente y darle a odiar a quien no se lo da, pero el norteamericano es enseñar a pescar, según Obama en ese momento. Sin embargo, parece que el bichito del populismo visceral y muy propio de las oposiciones latinoamericanas, se insertó en el electorado estadounidense, y Donald Trump fue quien le dio esa lección a Obama y le dio la razón a nada más y nada menos que al mismísimo Peña.

2

 

El populista que se aprovecha de la ansiedad y el hartazgo de una población en México, parece ser el discurso de la xenofobia y el odio en Estados Unidos. O eso parecía ser, hasta que llegó el 8 de Noviembre, y el xenófobo y cínico ganó más votos de la unión americana que la demócrata Hillary Clinton.

Habría que preguntarle a Obama entonces: ¿Qué pasa cuando la xenofobia y el cinismo son el sentimiento y voluntad populares? Si “populismo” apela a lo popular, un hombre se aprovecha de las necesidades más primitivas, básicas e intolerantes de una sociedad ansiosa, y  gana una elección ¿Es populista? ¿El populismo es entonces una esfera discursiva mayor y que engloba a la xenofobia, el cinismo y el odio? Usted se refirió al populista como aquel que se preocupa por los pobres, los trabajadores y los niños, ¿Entonces usted no sería más bien popular y no populista?

Trump le enseñó a Obama que la percepción de populismo de Peña, que es la misma que tenemos los mexicanos, en realidad, sí que era la apropiada para el hoy presidente electo de los Estados Unidos. El populista es la persona que se aprovecha de aliviar las repercusiones que la población siente directamente, derivadas de un problema o problemas nucleares, subyacentes y difíciles de resolver, además de poner frente a su público a un enemigo al cual odiar y achacar todos sus males; si es o no el verdadero causante de sus males, es lo de menos, la idea es que desde el punto de vista de la población que vive cierta crisis, eso parezca.

3

Donald Trump inició siendo solo una válvula de escape para el partido republicano. Solo un showman que podría captar la atención del debate electoral hacia los temas que les interesaban: política arancelaria, migratoria y laboral. Se requería de este hombre, pues podría sacar los temas incomodos de discutir por ser incorrectos socialmente, sin manchar la corrección del partido. De ahí que, sorprendentemente, el partido republicano de hecho no apoyase a Trump. Y entonces, el error de Obama se hizo presente. Resulta que muchos electores sienten que Trump podría aliviar fácil y rápidamente las necesidades que captan primero, sin saber si éstas vienen de un problema mayor y más complejo que realmente no tiene una solución mágica que posea este hombre.

Entonces el millonario hizo que nos diésemos cuenta de que, en realidad, “populista” en inglés sí se dice “populist”, y que la concepción correcta de dicha palabra fuese la que tenemos en México y Peña llevó a aquella cumbre. De ahí que podamos llamar populista a Donald Trump, pues llega en un momento de hartazgo generalizado del electorado hacia la clase política tradicional norteamericana, pone a los migrantes como enemigos y causantes de todo mal laboral y hasta social en Estados Unidos, causando división y odio, y destapa los sentimientos más terribles de su público. Vende soluciones muy sencillas a problemas cotidianos sin ver las  soluciones a problemáticas reales y originarias de las desgracias que aquejan al ciudadano de a pie. De ahí que el electorado se sintiese seguro votando por el magnate.

Lo más preocupante es que México ve esta situación, ve el Brexit, que son decisiones tomadas por electorados, de nuevo, viscerales e impulsivos, y el personaje que brinca a la mente  colectiva mexicana es el mismo en que Peña pensaba cuando habló del populismo en Canadá en Julio pasado: Andrés Manuel López Obrador.

4

Su discurso tiene como enemigo a la mafia del poder; se aprovecha también del hartazgo hacia la clase política tradicional de la que se quiere deslindar, de las necesidades más precarias y viscerales de la población, del odio que engendran  hacia gobernantes con mil y un fallas y hasta delitos; todo parea vender soluciones sencillas y rápidas a males que vienen de problemas más complejos y grandes que busca ocultar con su discurso y el engaño.

El Brexit parece haber sido un lapso de euforia nacionalista. Una borrachera que tiene ya una resaca notable. La elección en Estados Unidos parece ser la misma borrachera, con el mismo alcohol y causada por las mismas circunstancias sentimentales del colectivo elector. Más vale que México vea estas experiencias antes de ir a la fiesta de las urnas. Tenemos dos años para reflexionar.

Al final, el populismo parece realmente asaltar las desiciones populares en muchas partes del mundo. Es preocupante ver cómo los medios de comunicación, en un contexto en que estos dispersan la información y generan tantas fuentes, generan personas que parecen vender las soluciones a todos los problemas por medio del odio y la división; hoy, la persona más mediática, que más atención capta y vende las soluciones más rápidas y milagrosas, es la que llega al poder o a decidir; ¿será así en 2018?

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *